Una pasión que despertó por necesidad

Updated: May 24, 2021

Alejandro siempre amó andar en bicicleta pero nunca fue algo que realmente le apasionara, hasta que una lesión en los tobillos y el sobrepeso lo reencontraron con lo ahora es su gran amor.

10 años de ciclismo de montaña le han dejado varias satisfacciones a Alejandro. Pasar por pueblos abandonados, conocer el desierto chihuahuense, mejorar su salud y la que presume con mayor orgullo: tener la condición física suficiente para ser voluntario en el combate a un incendio forestal.


Alejandro Guerrero, de Saltillo, Coahuila, cuenta que su inicio fue todo lo contrario a la gloria. Dolor en las nalgas, agotamiento y mucho polvo fue lo que encontró la primera vez que se subió a una bicicleta de montaña en la sierra; pero estas penurias que no impidieron que disfrutara del paseo, pues dice que lo que lo motivó a seguir adelante fue los paisajes y lugares que pudo ver.

"Ahora mis amigos me dicen que parezco 'testigo de Jehová' porque a todos quiero invitar a hacer ciclismo, pero al inicio no fue nada fácil"

Antes de su actual trabajo como editor en jefe de la sección deportiva del periódico saltillense Vanguardia, Alex se mantenía activo jugando básquetbol, pero sus responsabilidades laborales y familiares lo apartaron de la cancha, por lo que a sus 30 años pesaba más de 105 kilos. Esto, combinado con un chequeo médico previo al nacimiento de su segunda hija y los antecedentes familiares de diabetes, fueron para Alex un llamado a cambiar su estilo de vida.


Correr y nadar fueron sus primeras opciones pero ninguno de los dos deportes ‘hizo click’ con él, por lo que por invitación de un amigo decidió intentar la bici de montaña. Esta motivación que recibió desde un inicio fue fundamental para su desarrollo como ciclista, pues según cuenta Alex, estar rodeado de gente ‘con el mismo chip’ te alienta a seguir cuando estás agotado y se desarrolla un sentido de camaradería entre los ciclistas.

Para él, tener ese respaldo se vuelve necesario cuando los obstáculos no son pocos y van más allá del pedaleo. Seguir una dieta, entrenamientos diarios de entre 3 y 4 horas donde se recorre en promedio 70 kilómetros, el calor, los terrenos accidentados y la que para Alex es la más difícil: la soledad en lugares remotos.


El ciclista narra que una de las situaciones más fuertes que ha vivido fue perderse, junto con otro amigo, en la zona de Paredón, Coahuila al atardecer, luego de haber rodado más de 12 horas para el reconocimiento de una ruta previo a una competencia.

"En Paredón no encontraba la ruta, no podía salir del lugar y para ese momento ya vas tronado, con miedo, te preguntas ¿para dónde jalo, en dónde estoy? Aun con dispositivos de GPS porque en muchos lugares no hay señal. Ahí aprendí que si no vas preparado, si te avientas sin entrenamiento, esas carreras pueden ser peligrosas"

Por suerte, narra Alex, se cruzaron con un habitante local que les dio indicaciones para salir de la zona. Lamentablemente, los riesgos de rodar en Coahuila y en muchas parte de nuestro país no sólo se hallan en los caminos inhóspitos de terracería.


Cultura víal, el gran desafío


Alex lamenta que la cultura vial en Saltillo y en muchas partes de México es insuficiente para poder andar con seguridad por las calles, pues el coche tiene prioridad absoluta y la mayoría de los conductores no respetan el paso de ciclistas y peatones, incluso al punto de que algunas calles residenciales no cuentan con banqueta para los peatones.


El periodista señala que una ciclovía de unos pocos kilómetros y 8 años de antigüedad ha sido la única medida concreta que el gobierno local ha implementado en favor de los ciclistas, y cuyo mantenimiento cesó una vez cambió la administración que la creó.


Lejos de mostrarse pesimista al respecto, Alex dice que le entusiasma ver que la comunidad ciclista en su ciudad se encarga de autogestionar el cuidado y mantenimiento de la ya mencionada ciclovía y de organizar rodadas por las calles. Lo que le da esperanzas de que sus hijos, a quienes ha buscado transmitir su amor por la bicicleta, puedan rodar más seguros por las calles de Saltillo.



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